Doy mi apoyo a los 3 millones de personas que, en España, padecen enfermedades de baja prevalencia y pido a las autoridades competentes que ‘hagan su parte’ con la puesta en marcha del Plan de Acción para las enfermedades raras (ER).
Es preciso que todas las personas afectadas por ER -niños, jóvenes y adultos- tengan derecho a una mejor calidad de vida, sin importar la rareza de su enfermedad.
También creo en la necesidad de impulsar una Estrategia Nacional para las ER de acuerdo con lo aprobado en el Senado el 23 de febrero de 2007, por unanimidad de los partidos políticos.
Solicito al Gobierno de España, así como a las Administraciones Autonómicas que se comprometan aquí y ahora con las miles de familias afectadas.